La "Generalidad" de Cataluña



En reinados sucesivos, la concepción pactista del poder, con su reflejo en la legislación, no hará más que acentuarse. Así, durante el período de Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387), tiene lugar un hecho trascendental en la vida política catalana: la aparición de la Generalidad de Cataluña, o delegación permanente de las Cortes, cuya misión original fue la de hacer cumplir los acuerdos adoptados en aquéllas en los intervalos entre sus reuniones.

Será a fines del siglo XIV, cuando la "Diputació del General de Cathalunya" se consolide como órgano permanente y amplíe extraordinariamente sus funciones, que, de ser la mera ejecución de los acuerdos tomados por las Cortes en materia financiera, llegaría a abarca cometidos políticos, de gobierno y administración, transformándose en el organismo esencial de la constitución política catalana, como representación permanente de la generalidad del país, o "Generalitat".

A través de la Generalidad, la oligarquía catalana comenzó a controlar los subsidios otorgados al rey en las reuniones de Cortes, con el fin de asegurarse el cumplimiento del pacto. Más tarde, las Cortes de Barcelona de 1412-1413 no constituyeron sino el reflejo fiel de un nuevo enfrentamiento, ahora entre dos grupos sociales antagónicos: la oligarquía tradicional y las clases populares en las que el rey trataba de apoyarse para restar impulso y poder a aquélla. A partir de aquí el pacto tendrá también como finalidad la obtención de ventajas por parte de las clases sociales inferiores, frente a la nobleza, el alto clero o el patriciado urbano, utilizando las Cortes como medio de reformar el Derecho catalán conforme a sus intereses.

Fuente:
Manual básico de Historia del Derecho - Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.