Los Concilios



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Al lado de la Curia, órgano asesor del rey en sus dos modalidades, los Concilios nacionales y provinciales participaron también a lo largo de la Edad Media en la adopción de acuerdos que tuvieron influencia notable en el ámbito jurídico.

En franco continuismo también con la tradición visigoda, el Concilio aparece perfilado como una asamblea eclesiástica convocada por el rey en la que, con participación no sólo del estamento eclesiástico sino también del nobiliario, se adoptan decisiones tanto sobre asuntos eclesiásticos como sobre problemas seculares. Curia y Concilio participan, pues, de una composición parecida. Pero en la Curia el rey es quien decide y quien promulga los decretos correspondientes a título personas, mientras que los obispos, como los nobles, únicamente opinan, asesoran y aconsejan en una función meramente consultiva.

En cambio, en el Concilio, aunque esté presente también el monarca, son los obispos quienes toman las decisiones y quienes disponen y ordenan la aplicación de las normas aprobadas. Por ello, las infracciones a sus preceptos suelen ser castigadas con penas espirituales (excomunión o anatema) aunque a veces, sobre todo cuando el Concilio ratifica una norma civil, a ellas se añaden las sanciones temporales que el quebrantamiento de ésta llevaba aparajado. El rey presta su consentimiento a las resoluciones adoptadas por el Concilio y, a lo sumo, los publica, pero quien las acuerda es el estamento eclesiástico.

En las asambleas conciliares se debaten cuestiones de naturaleza canónica y secular, incluso algunas que, por su trascendencia, parece que deberían ser objeto de consideración en la Curia plena pero que se someten a la aprobación de los obispos, probablemente, porque la mejor preparación cultural de la jerarquía eclesiástica, el profundo respeto que inspiraban sus normas y la coacción interna que llevaban aparejada dotarían a los preceptos así nacidos de una eficacia superior a la que alcanzarían mediante su promulgación en la Curia Regia.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 141-142.