Contenido de los Fueros extensos



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Los Fueros extensos suelen estar integrados por todos aquellos elementos que, como hemos visto ya, contribuyeron a formar los derechos de las ciudades o de las comarcas.

a) Privilegios originarios

En primer lugar, en los Fueros extensos se recogen los privilegios concedidos por el rey, el conde o el señor y, naturalmente, el Fuero breve en el que, con frecuencia, aquéllos están comprendidos. Se reproducen aquí, pues, las consabidas exenciones fiscales, penales, procesales, civiles, judiciales y administrativas, es decir, el rudimentario núcleo original en torno al cual se haría posible el desenvolvimiento de la autonomía jurídica municipal.

b) Amejoramientos

Tienen también cabida en ellos determinadas adiciones procedentes de la iniciativa regia que, concedidas o impuestas a las ciudades, se insertan en la carta del Fuero. Unas veces son concedidas a las ciudades, a petición de las mismas, pero en otras ocasiones se imponen autoritariamente y constituyen testimonio fehaciente de la tendencia unificadora propia del intervencionismo regio, que interfiere en el ámbito municipal casi siempre para derogar prácticas contrarias a los principios del Derecho general del reino, a menudo aprovechando el momento en que el Fuero es presentado al rey para conseguir su confirmación. Tales adiciones correctivas suelen autocalificarse como amejoramientos u otorgamientos.

c) Costumbres

La mayor parte de los Fueros extensos recoge un Derecho consuetudinario cuya raíz se hunde probablemente, como ya sabemos, en el recuerdo del Liber Iudiciorum. Este Derecho se presenta como el propio del lugar, la comarca o la región, aunque ya ha quedado señalada la posibilidad de que esto no sea del todo exacto, o porque se hayan admitido normas forasteras, o porque sus redactores hayan adaptado otras a los esquemas del Derecho romano y canónico con los que estaban familiarizados, o porque se hayan recogido como costumbres diferentes atribuciones que, en temas de gobierno, administración y atribuciones de las autoridades locales, consagran los privilegios de la aristocracia municipal de quien suele partir la iniciativa recopiladora.

d) Fazañas 

Se incorporan además a los Fueros extensos antiguas fazañas formuladas por los hombres buenos de la tierra, a las que casi siempre ha despojado de sus circunstancias anecdóticas (nombre del juzgado de las partes, y otros detalles del caso) para darles una apariciencia normativa. Y junto a ellas, aparecen también sentencias más recientes, pronunciadas al amparo de la facultad que en bastantes Derechos municipales se reconocen a los jueces locales para completar a su albedrío las lagunas del fuero, asumiendo así la competencia integradora del Derecho que el Liber Iudiciorum reconocía al monarca. En algunos fueros aragoneses y navarros se recogen fazañas imaginarias (exempla), con apariencia de fábulas o parábolas, a veces protagonizadas por animales, cuyo desenlace pretende transmitir al lector una moraleja o mensaje de contenido jurídico.

e) Ordenanzas municipales

Por último, se procede también a insertar en el fuero los acuerdos que los miembros de la comunidad, constituidos en Concejo adoptan sobre materias de interés común: disciplina de mercado, impuestos municipales, policía urbana, aprovechamiento de bienes comunales, etc. Se trata de auténticas ordenanzas municipales identificadas en los fueros con las denominaciones de posturas, otorgamientos, paramientos, etc.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 125-127.