Cartas de Población y Fueros breves



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Ya hemos aludido a estas formas de creación del Derecho. Su normativa regula parcelas muy específicas del ordenamiento jurídico general y condiciona, además, la orientación del ulterior desenvolvimiento jurídico. Las Cartas de Población de contenido eminentemente agrario, características de las zonas de repoblación dirigida, resultan compatibles con la vigencia de un Derecho general consuetudinario de base romano-canónica en el sentido que hemos señalado, sobre el que introducen novedades casuísticas en puntos muy concretos, relacionados con aspectos característicos de las relaciones señoriales, en tema, por ejemplo, de contraprestaciones por el uso de la tierra (censum, sernas) o de reconocimiento de la autoridad señorial (ossas, nuncio, mañería).

Fragmento de una Carta de población

Las Cartas de Población y Fueros breves concedidos para fomentar la repoblación espontánea de tierras y la de núcleos urbanos de reciente conquista contienen, por regla general, privilegios que modifican el régimen jurídico general para favorecer a quienes vengan a establecerse allí.

Aunque los primeros textos de este tipo aparecen en el siglo IX, es a partir del XI cuando comienzan a redactarse de forma generalizada en las fronteras de los reinos cristianos. Junto a privilegios fiscales y procesales, suelen incluirse además preceptos relativos a materias de Derecho privado y penal y, lo que tendrá una trascendencia de mayor alcance, aparecen también recogidas en ellos declaraciones de principios que consagran la facultad de que los pobladores puedan crear su propio derecho (autonomía normativa y judicial), expresiones que, como quedó señalado en el tema anterior, constituyen el germen de la futura independencia jurídica de estas comunidades, que cristalizará en los fueros municipales extensos.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 119-120.