Romanización cultural de la Península: factores y efectos



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La dominación romana de la Península, y el contacto consiguiente entre indígenas y romanos, supuso para los primeros un conocimiento progresivo, aunque quizás con una asimilación paulatina, de la cultura y formas de vida de los habitantes del Imperio Romano, además de su incorporación a la órbita política y administrativa de la urbe (este es el denominado proceso de romanización).

Romanizacion cultural peninsula
Uno de los pilares de la romanización cultural de la Península fue sin duda la creación de calzadas.

Diferentes causas, o motivos, tenían como respuesta la consecución de la mencionada integración, entre otras el alistamiento en los ejércitos romanos o las frecuentes uniones no matrimoniales entre soldados romanos y mujeres hispanas.

Las diferentes vías de romanización permitieron adoptar una organización urbana de "cuño romano", poniendo en contacto a muchos núcleos antes aislados, pudiendo los mismos comunicarse entre ellos y con los romanos. Pasado un tiempo, ambos fueron partícipes de unos mismos cultos, e incluso de los mismos espectáculos, siendo estos factores vehículo de unión entre hispanos y una forma de incorporarse a la cultura romana.

- Los efectos de la romanización


Estos factores ya mencionado tuvieron como consecuencia una serie de efectos, olvidándose los idiomas propios en muchos lugares y sustituyéndolos por el latín o haciéndose uso de la onomástica latina. Además los hispanos asimilaron costumbres y hábitos romanos, aficionándose al refinamiento y arte romanos.

Fueron evidentes, además, cambios institucionales y estructurales representados por el desplazamiento de la organización gentilicia por la familia patriarcal, la imposición de la propiedad privada de la tierra sobre la propiedad colectiva en la que no existía o la conversión de la sociedad en urbana y esclavista.

Esta romanización cultural no se produjo, sin embargo, de un día para otro, siendo necesario el transcurso de dos siglos de escalonado dominio romano para que esta concluyese.

Resulta evidente que si una parte de la población hispana estuvo en condiciones de ser asimilada a la romana y pudo acreditar merecimientos y una predisposición y un nivel cultural que le capacitaban para disfrutar y usar el Derecho privilegiado de los romanos, otra parte estaba muy lejos de esa situación y de ese nivel. La romanización cultural fue premisa de la romanización jurídica, afirmación que lleva a concluir que la extensión a Hispania del Derecho de Roma se habría de hacer, como la extensión de la cultura, por etapas y que las zonas que acusarían más intensamente la romanización jurídica serían una vez más las que antes entraron en contacto con Roma y eran más permeables a las influencias extranjeras, es decir, las del sur y levante, en tanto que los pueblos del centro y del norte tendrían una romanización jurídica más tardía y superficial y en ellos no desaparecerían totalmente sus instituciones prerromanas.

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Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín, "Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos)", págs. 30-31.

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Artículo redactado por Javier García de Tiedra González, estudiante de Derecho en la Universidad de Cádiz y administrador de Derecho en red.