La repoblación espontánea



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Otras veces el proceso repoblador tiene lugar como consecuencia de la sola iniciativa privada, cuando grupos de colonos se desplazan hasta las tierras despobladas y se instalan en ellas por su cuenta, sin que la autoridad política participe directamente en el proceso de ocupación y careciendo, por tanto, de un marco jurídico inicial, que solicitarán de los reyes cuando, con el paso del tiempo, la comunidad se haya consolidado. A menudo, el movimiento repoblador tiene origen en la fuerza atractiva de los monasterios que se van restaurando o que surgen ex novo en esta tierra de nadie, constituyéndose en núcleos a cuyo alrededor se multiplican los asentamientos.

Estos tipos de repoblación espontánea, fomentada o no por la autoridad política, se articularon sobre la base de dos instituciones que actuaron de forma complementaria: la premura o aprissio por una parte y, por otra, el escalio. La presura constituye un ágil mecanismo en virtud del cual se considera que el colono, por el simple hecho de acotar una determinada extensión de tierra, adquiere sobre ella unas amplias facultades de naturaleza posesoria que se traducen ante todo en la exclusión de posibles expectativas de terceros sobre la heredad delimitada. Ésta queda así, en principio, a salvo de injerencias extrañas permitiendo que el ocupante consolide su situación mediante la efectiva roturación del terreno (escalio, escalido, ruptura, cultura) o del transcurso del tiempo necesario para que la ocupación hiciera surtir sus efectos adquisitivos. Aunque no resulta fácil precisar con rigor la naturaleza del derecho que surge al amparo de la presura, sí parece que dotaba a sus titulares de amplios poderes dominicales que lo aproximan al derecho de propiedad pues, además del uso, aprovechamiento y disfrute de las propiedades así ganadas, se les reconocía la posibilidad de enajenación y transmisión mortis causa.

Conforme a estos presupuestos fueron repobladas extensas comarcas de la Cataluña Vieja y, sobre todo, las tierras castellanas del valle del Duero, por donde se generaliza una sociedad de hombres libres, pequeños propietarios organizados en comunidades rurales que se mantienen fuera de la órbita de influencia del Derecho señorial.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 94-95.