La atracción de pobladores



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Precisamente para equilibrar el predominio mudéjar con el asentamiento en las ciudades de inmigrantes cristianos, los reyes fomentaron la llegada de éstos recurriendo a la misma política que habían utilizado en la repoblación de tierras desiertas: la concesión de exenciones y privilegios a quienes acudieran a instalarse en las poblaciones de reciente conquista.

Recogidos en Cartas de Población y Fueros breves aparecen así los privilegios que ya hemos visto extendidos por la zonas rurales (penales, fiscales, procesales, etc.) y, junto a ellos, otros típicamente urbanos, que a veces se materializan en la elevación de la condición social de quienes vienen a establecerse en estas localidades (así, Alfonso I el Batallador otorga la condición de infanzones a los habitantes de Zaragoza) y, lo que es todavía más importante por las consecuencias a que dará lugar en el futuro, otras veces ponen las bases de una posterior autonomía administrativa de los núcleos de población (al constituirse éstos en concejos) y también normativa, al reconocer a los ciudadanos la facultad de ordenar su propia convivencia y de elegir a las autoridades judiciales encargadas de vigilar el cumplimiento y la aplicación del Derecho.

Queda abierto así el camino a la formación de un Derecho municipal que terminará manifestándose con vigoroso dinamismo al margen del Derecho general del reino y al margen también de la órbita del Derecho señorial. Este Derecho municipal florecerá como un sector jurídico de perfiles bien definidos, al que tienden a incorporarse aquellos grupos humanos que repoblaron las áreas rurales de forma espontánea y que, con el paso del tiempo, llegaron a adquirir la cohesión suficiente para organizarse como comunidades con personalidad jurídica.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 97-98.