El origen romano-visigodo del Derecho medieval español



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Hemos visto hasta aquí diferentes propuestas acerca del posible origen del ordenamiento jurídico en esta zona que venimos denominando de "aparición de un Derecho distinto": pervivencias e influencias de origen germánico, prerromano y visigodo. Por lo que respecta a las dos primeras hipótesis, en su abono se alega la presencia medieval de instituciones aisladas, que producen una impresión de singularidad incompatible con la idea de un sistema jurídico, que sin duda hubo de existir. Este sistema o marco jurídico general sobre cuyas líneas maestras debió descansar el Derecho cristiano de la Edad Media sólo pudo provenir del único ordenamiento que en los últimos años del régimen visigodo tenía entidad suficiente para constituir un panorama jurídico completo: el derecho romano-visigodo en general y el Liber Iudiciorum, su expresión más representativa.

La perduración medieval del espíritu del Derecho romano tal como era entendido y practicado en la península, es decir, del Derecho romano vulgar español en cuyo contexto hay que enmarcar la vigencia del Liber Iudiciorum aparece visible en la regulación de que son objetos delitos como el adulterio o el parricidio. Hay ejemplos de ello también en el ámbito del Derecho civil y se refleja en episodios de la vida diaria como el protagonizado por la dueña Doña Elvira, desposada con un caballero con el que no llegó a casarse, al que se refieren sendos pasajes del Libro de los Fueros de Castilla y del Fuero Viejo. Su análisis nos proporcionan una visión de cómo se entendía y aplicaba en la comarca de Burgos una versión sui generis de la denominada ley del ósculo: una institución de abolengo hispánico cuya vigencia en la Península fue reconocida por Constantino en una constitución que, seleccionada entre las normas romanas que se incorporan al Breviario de Alarico, reaparecer en plena Edad Media a pesar de no figurar en las versiones oficiales del Liber Iudiciorum.

Textos como éstos resultan expresivos de cómo en los territorios de Castilla, de Navarra o de Aragón, el recuerdo del Derecho romano vulgar y del Liber Iudiciorum estaría vivo en la conciencia jurídica de la sociedad mediaval con mayor o menor grado de fidelidad, según se conservaran o no textos escritos, y según la autoridad respaldara con más o menos interés la aplicación de sus soluciones. Pero incluso en las ocasiones menos propicias para ello, cuando se hubiera perdido la constancia escrita de tal Derecho y no hubiera autoridad que atendiera este tipo de asuntos, la misma sociedad que llevaba inculcados los principios del Derecho romano vulgar a los que en último término, se reconduce el Liber, viviría conforme a ellos.

Sobre este entramado de instituciones romano-visigodas vino a proyectarse la observancia reiterada de la población que reforzaría progresivamente su autoridad, al tiempo que las ibas sometiendo a una reelaboración constante para acomodarlas a las necesidades del momento y para ofrecer nuevas soluciones a los problemas específicos de cada comunidad. Estas nuevas soluciones, junto con las aisladas supervivencias germánicas o prerromanas se proyectan sobre el común denominador del Derecho romano-gótico para conformar la costumbre de cada comunidad, el fuero o usus terrae.

Fuente:
Manual de Historia del Derecho (Temas y antología de textos).
Enrique Gacto Fernández, Juan Antonio Alejandre García, José María García Marín.
Páginas 116-117.